bubbley-boo:

BEST DADDY APPRECIATION POST

(vía jesussbabymomma)


(vía giselaleds)


Por Dios, cómo podré vivir sin ver sus ojos, pero también, cómo podría vivir viendo sus ojos y no tenerlos, no poder tildarlos al hacer un inventario de lo que es mío.
"Gracias por el fuego" - Mario Benedetti. (via viejaculturafrita)

(vía solo-quiero-ser-amada)


«Ojalá». «¿Ojalá qué?». Me di cuenta de que había conseguido desorientarla. «Ojalá fuéramos inseparables». Ella entendió que era algo así como una declaración de amor. Y era.
Puentes como liebres - Mario Benedetti (via viejaculturafrita)

(vía solo-quiero-ser-amada)


Solo dormir juntos, en el sentido mas inocente de la palabra
Buscando a Alaska - John Green    (via pink-pumkin)

(vía solo-quiero-ser-amada)


Y aunque no sea cierto, dime que me quieres mucho y que no puedes vivir sin mi.
Frida Kahlo (via juliepmorenol)

(vía solo-quiero-ser-amada)


Peligrosa la mujer que actúa como dama y piensa como hombre.


A veces es esencial poner un “¿y tú?” al final de la oración, para demostrar interés en la otra persona.


librosolvidados:

Still de 50 sombras de Grey
Y además la autora de la historia, compartió con todos sus seguidores una escena nunca antes vista del libro:

Septiembre 2013
—Que te gustaría para tu cumpleaños? — Christian pregunta, su voz ronca, mientras su mano acaricia mi nuca. Miramos el espectacular amanecer sobre el Sound en nuestra nueva casa mientras sus dedos hacen su magia. Pero no me puedo relajar, Sé que quiero. Pero el querrá….?  Tomando un profundo respiro tomo todo el coraje que puedo de mi cuerpo.
Bueno, aquí vamos.
—Otro bebe — mi voz es tan suave como un suspiro.
La mano de Christian se queda quieta el tiempo más largo, mientras que mi corazón martillea en mi pecho. Finalmente, lentamente, él me voltea, así que estoy mirando su expresión, hermosa y difícil de leer.
—Nosotros tenemos un maravilloso pequeño— él suspira
—Lo sé— levanto la mano hasta su cabello rodeándolo, mientras que él está congelado, mirándome. —Pero no quiero que Ted sea hijo único. Yo lo fui. Anhelaba hermanos y hermanas. Tu tienes los dos. No lo sabes.— digo balbuceando.
Acerca su cabeza a la mía, nuestras frentes tocándose, y cierra sus ojos. —Ana, casi mueres
—Casi no muero. Deja de ser tan dramático.
—Pero-
—Rogaré
—¿Qué?
—Rogar. Cualquier cosa — Diablos, sueno desesperada.
—¿De verdad?
—Si
—¿Cualquier cosa?— Él levanta las cejas, oscureciendo sus ojos y ese tan-familiar-escalofrío dentro de mi. —Bien….. eso tiene posibilidades— Él recorre mi mandíbula con su dedo.
Bueno. Denme fortaleza.
Lo suelto, listo para mi confesión —He dejado de tomar las pastillas.
—¿Qué?— su sorpresa es evidente.
—Tome el asunto en mis propias manos. Tome una decisión unilateral… Yo pensé….. Bueno, después de la ultima vez….— Mi voz se apaga cuando me doy cuenta de que estoy balbuceando otra vez y me encontré con una pared de silencio recriminador.
Mierda.
El murmura algo -creo que es ‘siempre a cargo’. Cerrando sus ojos, él mueve su cabeza. ¿Resignado? ¿Enojado? ¿Él va a rechazar mi petición? No tengo idea. Mi corazón golpeando. No quiero que se repita lo de la vez pasada.
Cuando abre sus ojos otra vez, ellos están ardiendo.
Estro podría ir por otro rumbo.
—¿Tú quieres otro hijo?
—Si
—Está bien. Hagamos otro hijo.

librosolvidados:

Still de 50 sombras de Grey

Y además la autora de la historia, compartió con todos sus seguidores una escena nunca antes vista del libro:

Septiembre 2013

—Que te gustaría para tu cumpleaños? — Christian pregunta, su voz ronca, mientras su mano acaricia mi nuca. Miramos el espectacular amanecer sobre el Sound en nuestra nueva casa mientras sus dedos hacen su magia. Pero no me puedo relajar, Sé que quiero. Pero el querrá….?  Tomando un profundo respiro tomo todo el coraje que puedo de mi cuerpo.

Bueno, aquí vamos.

—Otro bebe — mi voz es tan suave como un suspiro.

La mano de Christian se queda quieta el tiempo más largo, mientras que mi corazón martillea en mi pecho. Finalmente, lentamente, él me voltea, así que estoy mirando su expresión, hermosa y difícil de leer.

—Nosotros tenemos un maravilloso pequeño— él suspira

—Lo sé— levanto la mano hasta su cabello rodeándolo, mientras que él está congelado, mirándome. —Pero no quiero que Ted sea hijo único. Yo lo fui. Anhelaba hermanos y hermanas. Tu tienes los dos. No lo sabes.— digo balbuceando.

Acerca su cabeza a la mía, nuestras frentes tocándose, y cierra sus ojos. —Ana, casi mueres

—Casi no muero. Deja de ser tan dramático.

—Pero-

—Rogaré

—¿Qué?

—Rogar. Cualquier cosa — Diablos, sueno desesperada.

—¿De verdad?

—Si

—¿Cualquier cosa?— Él levanta las cejas, oscureciendo sus ojos y ese tan-familiar-escalofrío dentro de mi. —Bien….. eso tiene posibilidades— Él recorre mi mandíbula con su dedo.

Bueno. Denme fortaleza.

Lo suelto, listo para mi confesión —He dejado de tomar las pastillas.

—¿Qué?— su sorpresa es evidente.

—Tome el asunto en mis propias manos. Tome una decisión unilateral… Yo pensé….. Bueno, después de la ultima vez….— Mi voz se apaga cuando me doy cuenta de que estoy balbuceando otra vez y me encontré con una pared de silencio recriminador.

Mierda.

El murmura algo -creo que es ‘siempre a cargo’. Cerrando sus ojos, él mueve su cabeza. ¿Resignado? ¿Enojado? ¿Él va a rechazar mi petición? No tengo idea. Mi corazón golpeando. No quiero que se repita lo de la vez pasada.

Cuando abre sus ojos otra vez, ellos están ardiendo.

Estro podría ir por otro rumbo.

—¿Tú quieres otro hijo?

—Si

—Está bien. Hagamos otro hijo.